Y el comienzo sorprendentemente no parte acá. La historia en si, comienza a eso de los 16 años cuando un joven en sus labores de colaboración para el hogar en víspera de verano, visita a menudo la ferretería del barrio para poder comprar brochas y pinturas que le permitiesen mantener ocupada su cabeza en tan calurosa estación del año.
La vendedora (una señora muy amable), lo atiende y con ese don único que tienen muy pocas personas para entablar una entretenida conversación, le pregunta acerca de su motivación para pintar la casa y su visión a futuro de la vida misma.
El se siente muy a gusto con la conversación e inocentemente le comenta que quiere estudiar música cuando termine el colegio. La señora sonríe y le dice que tiene una hija de su misma edad y que también planea hacer lo mismo.
Como la vida de un joven a los 16 años está marcada por acontecimientos e historias improbables que un adolescente puede crear en su propia imaginación, pensó y se dijo a si mismo:
- Vaya… creo que he llegado donde siempre he querido estar-.
Pasaron los años y cada vez que se encontró con la señora en distintos lugares como la feria, ésta no aparecía con la nueva razón de alegría dada a conocer. Ella prometía pronto presentarle a su hija y él muy esperanzado decidía seguir viviendo en suma paciencia hasta encontrar su camino.
Su padre, le comentó en alguna oportunidad que las vio pasar a ambas juntas y que la joven era de una belleza tan fina como la misma que la señora siempre describió. El joven ya cumplía parte de su realización personal, estudiaba lo que deseó y sentía que cada prueba de la vida de a poco lo haría acercarse más hacia su amada desconocida.
A su vez, la misma ferretería que él alguna vez visitó, no logró soportar la desleal competencia con los grandes poderes económicos del país que terminaron por producir su cierre definitivo y por ende todas sus esperanzas por encontrar su felicidad.
Cuando ya todo lo dió por perdido, el adolescente aparentemente creyó olvidar y superar toda esta historia fantasiosa. Ya había terminado su carrera, pertenecía ya a una AFP y por cierto constaba con edad suficiente para elegir al poder ejecutivo del país.
Todo parecía ir con normalidad, pero el vacío era evidente… ¿Si fue capaz de hacer tantas cosas, por qué jamás fue en busca de ella? No sabía como salir de ese conflicto interno, pero a esas alturas… creía que ya era demasiado tarde para discutirlo.
Cierto día, bajando de la estación de metro más cercana a su hogar. No podía creer lo que estaba viendo. La señora que tantas esperanzas le entregó en el pasado, estaba ahí mirándolo y sonriendo nuevamente. Se dieron un gran abrazo y le preguntó en que estaba su vida. De paso también le comentó que su hija al igual que él, siguió el camino de la música y era muy feliz en lo que hacía. Sin embargo, sentía que su esencia y timidez permanecieron intactas con el tiempo. Por tanto insistió nuevamente en que el encuentro entre ambos esta vez si se realizaría.
No sé exactamente por qué me he atrevido a contar todo esto, cuando las historias de amor en esta época suenan tan añejas y cursis. Sin embargo, algo si tengo muy claro: Y es que aquella joven que tanto imaginé hace años atrás y me hizo soñar con el futuro, puede que ni siquiera llegué a gustarme si la llego a conocer en persona. No obstante, sé que tiene algo muy valioso y es lo que me hace volver a creer en lo inconcreto..
Y Ursula, ( ahora que después de muchos años pude saber cuál es tu nombre!), te doy las gracias por haberme hecho bordear a ratos una verdadera declaración de principios respecto al amor.
Hoy sólo puedo decir con certeza a todos ustedes
Está escrito.




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