
Paredes soberbias impregnadas de discurso político barato. Caminaba y en cada uno de nuestros rostros se dibujaba el anhelo de vivir en un país progresista – aspiracional. Las tiendas y un mosquerío de gente que entra y sale. Cuando quise e intenté cambiarlo, sus brazos tentadores me cobijaron amablemente. “People are strange” sonaba más que nunca en mi cabeza; lo triste no fue oírla, sino sentir que esta vez yo también formaba parte de ella.




No hay comentarios:
Publicar un comentario